La turbina eólica sin aspas nueva innovación

por Jacqueline Struque
Imagen por Arquitecturaydiseño.es
Publicado hace 3 años

Una novedosa tecnología de aerogenerador de energía sin palas: un cilindro que vibra cuando entra en resonancia con el viento.

Imaginemos una turbina eólica sin aspas. Un cilindro sin más, que de pronto se pone a vibrar cuando entra en resonancia. Pues resulta que el viento, como el agua, genera remolinos en contacto con un cuerpo redondeado. Mitigar ese fenómeno, conocido como «vibración inducida por desprendimiento
de vórtices» (VIV, por sus siglas en inglés), ha sido siempre uno de los grandes retos para la ingeniería. Pero ahora resulta que se puede aprovechar, precisamente para generar energía.


La idea era maximizar esta inestabilidad aerodinámica y capturar la energía contenida en ella. La idea tenía algo de desafío quijotesco ante las palas gigantes de los molinos eólicos (aunque en el fondo
se admira «la tecnología y la belleza» de los aerogeneradores convencionales).


El invento «made in Spain» ha traspasado las fronteras y ha llegado a las páginas de The Guardian, que lo ha rebautizado como el Skybrator, algo así como el «vibrador del cielo».


Este nombre sirve para capturar la imaginación de la gente e ilustrar cómo funciona esta tecnología. Sorprende el hecho de que no haya habido hasta ahora más intentos de aprovechar este fenómeno,
el desprendimiento de vórtices, tan conocido por la ingeniería. El ejemplo de la soprano que ajusta el tono de su voz a la frecuencia de resonancia de una copa de cristal, hasta que esta empieza a vibrar y llega a romperse en su momento de oscilación máxima, puede tomarse como ejemplo para explicar el aerogenerador sin palas que entra en resonancia con el viento y comienza a oscilar.


La estructura está construida con resina reforzada con fibra de carbono. El secreto está realmente en interior, diseñado para convertir la energía mecánica en energía eléctrica a través de un sistema de alternadores (con bobinas e imanes adaptados a la dinámica del equipo, sin engranajes, ejes o desplazamientos). Cada vez un mayor interés por la microeólica en hogares y en espacios urbanos, y ahí es donde esta tecnología puede encajar. Nadie quiere subir al tejado a cambiar piezas, y en ese sentido aspiramos a que sea un dispositivo tan práctico como las placas solares. Y hasta cierto punto complementario, pues podría funcionar de noche y servir por ejemplo para recargar la batería del coche».

El secreto está realmente en el interior, diseñado para convertir la energía mecánica en energía
eléctrica.

POSIBLE APLICACIÓN EN EÓLICA MARINA
Curiosamente, el mayor interés por las posibilidades de la nueva tecnología está viniendo últimamente por el lado industrial, y por su posible aplicación para la eólica marina, dada la simplicidad de los cilindros que abarataría los costes de mantenimiento.


Esta tecnología tiene una gran ventaja en el abaratamiento de costes. Al no tener aspas, no se esta limitado por el «efecto estela» y podría haber una mayor densidad de «molinos» en el mismo espacio. El
impacto ecológico también es menor, al no generar prácticamente ruido (o hacerlo en un frecuencia casi indetectable para el oído humano) ni suponer un riesgo para el vuelo de las aves migratorias.


En los próximos años asistiremos a una revolución de la energía «microeólica», como contrapunto a los «proyectos faraónicos» que están hoy en marcha tanto en mar como en tierra. Tenemos que ser capaces aprovechar el viento en las ciudades, y hacerlo con el menor impacto visual y ambiental posible. Creo que hay una ventana abierta a este tipo de tecnología, que lleva poco tiempo desarrollándose. Aunque todo evoluciona tan rápido en el campo de la energía que
siempre hay un riesgo de llegar tarde».

Fuente: El Mundo