Las tormentas solares o geomagnéticas y sus efectos
El Sol no tiene una superficie sólida. Pero cuenta con una atmósfera en la que ocurren erupciones que pueden producir alteraciones en el campo magnético de la Tierra. Esas alteraciones se conocen como tormentas solares o geomagnéticas. Las definimos como una alteración de la magnetosfera terrestre que ocurre cuando el sol inyecta más energía de la habitual en el entorno de nuestro planeta Tierra.
El Sol está permanentemente liberando energía que conocemos como fulguraciones solares. Cuando ocurren fulguraciones más intensas, identificadas como eyecciones de masa coronal, liberan materia eléctricamente cargada hacia el espacio que puede, eventualmente, llegar a la Tierra e interactuar con el campo magnético terrestre.
Desde el pasado viernes 10 de mayo se han estado registrando las tormentas geomagnéticas más fuertes que han afectado a la Tierra desde octubre de 2003. Produciendo fascinantes auroras en latitudes mucho más bajas de lo habitual, tanto en el hemisferio norte como en el sur. Auroras boreales fueron vistas tan al sur como México y tan al norte como Buenos Aires. Noches de cielos teñidos de verde y rojo. Hace veintidós años que no se alcanzaban esos niveles de actividad solar. Los países se preparan con protocolos específicos por tratarse de un evento natural con efectos globales. Los equipos satelitales y de telecomunicaciones que orbitan la Tierra pueden verse afectados.
El Sol muestra la máxima actividad cada 11 años. Los pronósticos indican que ese máximo de actividad se alcanzará en los próximos meses por lo que entre el 2024 y 2025 se pueden esperar nuevas erupciones que tengan el potencial de alterar el campo magnético en forma intensa. Una de las tormentas solares más notables en la historia se produjo en 1859. Se la conoce como el “Evento Carrington”. Duró casi una semana y produjo auroras que se extendieron hasta Hawái y América Central y afectó a cientos de miles.
Las erupciones solares pueden afectar a las radiocomunicaciones, las redes eléctricas y las señales de navegación, y suponen un riesgo para las naves espaciales y los astronautas, según advirtió la NASA. Incluso pueden inducir corrientes en la Tierra, que pueden dañar los sistemas de transporte de electricidad. Asimismo, pueden causar señales espurias en los GPS. La predicción meteorológica espacial es el objetivo de múltiples agencias, como la NASA y la NOAA(Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica). Para ello se requiere el avance de plataformas de vigilancia de la meteorología espacial. El objetivo es profundizar en la comprensión de la meteorología espacial geo efectiva, al tiempo que se mejora los plazos de predicción.
Fuente: Infobae, Boletin UNAM